Jugando contra mi súper-yo

¿Cuántas veces hemos jugado una duplicada, ya sea en vivo o delante del ordenador, en la que el Máster empieza a avasallarnos con sus Scrabbles imposibles (¡y únicos!), con lo que, al final de la partida acabamos con un porcentaje miserable que nos lleva a pensamientos de querer abandonar el juego?

Debemos recordar en todo momento que el Máster es una idealización del jugador perfecto de Duplicadas, ya que nunca falla una. Supongo que a medida que la modalidad se vaya extendiendo, y se incremente el número de partidas que se juegan a lo largo del año, acabarán surgiendo jugadores que, como en los campeonatos en lengua francesa, son capaces de encadenar varias partidas consecutivas con un 100% de acierto sobre el Máster. Pero hasta llegar a ese punto, todavía nos queda bastante camino por recorrer.

Para la inmensa mayoría de los jugadores, compararnos con el Máster es una batalla perdida de antemano. Por eso, para todos los jugadores que estamos empezando en esta modalidad, incluso con los primeros contactos con el Scrabble(R) en general, os propongo un método para poder evaluar nuestra destreza en la duplicada, dejando al Máster con la única función de ofrecernos una jugada maestra para cada ronda.

El método que os propongo es el siguiente: se trata de añadir a las partidas que jugamos un nuevo jugador, imaginario (bueno, no tanto), que represente a nuestro yo ideal como jugador de duplicadas. Y compararemos nuestro desempeño en la partida, no contra el Máster, sino contra nosotros mismos, en el caso de que hubiéramos jugado nuestra partida perfecta.

Para ello, en cada ronda, no sólo deberemos escoger la mejor jugada que hemos sido capaces de encontrar, que nos asignaremos a nosotros mismos. También escogeremos la mejor jugada que deberíamos haber visto, y esa la asignaremos a nuestro super-yo, o yo ideal.

¿Cuál es la mejor jugada que deberíamos haber visto? Normalmente, se debería considerar aquella jugada de máxima puntuación en la que todas las palabras que se forman son conocidas por nosotros.

De este modo, podemos ser capaces de conocer cuál es nuestro nivel como jugadores de duplicadas, independientemente de la variable vocabulario. Si nuestro yo-ideal, a lo largo de una partida, consigue un 80% de puntuación con respecto al Máster, y nosotros hemos obtenido un 43%, está claro que el vocabulario no es nuestra principal carencia a la hora de jugar duplicadas. En cambio, si ambos jugadores obtienen resultados muy similares a lo largo de una secuencia de partidas, se puede afirmar que tácticamente, el jugador real esta a un buen nivel, requiriendo para su mejora un aumento de conocimiento de vocabulario.

Aplicar este método en las partidas de práctica individual es muy sencillo: añadís un jugador extra (vais a jugar Pepe y SuperPepe) y al finalizar cada ronda, os asignáis vuestra jugada y para encontrar la jugada a asignar a SuperPepe, recorréis las jugadas por orden de puntuación, hasta encontrar una en la que conozcáis todas las palabras que se han formado (Atención: la palabra principal de la jugada puede que sea conocida, pero tal vez alguna de las palabras secundarias no la conozcáis. Descartad esta jugada para SuperPepe).

También puede ser un buen ejercicio realizar esta comparativa con las partidas que hemos disputado en vivo en un torneo, o en una partida entre amigos. Para ello necesitaréis una copia del archivo .mdb de la partida, que os puede suministrar el organizador del torneo. También podéis echar un vistazo a las partidas que se publican en nuestro sitio web.

¡No dejéis que el Máster os desmoralice! Eso sí... ¡Tampoco lo hagáis si vuestro súper-yo os apaliza! Si pasa eso, con una buena dosis de práctica, las distancias se irán reduciendo. y cuando ya tengáis al super-yo al alcance de la mano, ¡a estudiar vocabulario! (No quiero decir que no estudiéis vocabulario hasta llegado este punto... ¡No uséis al súper-yo como excusa para no estudiar!)

    Joan López (joan@dupmaster.net)